Otra versión de ti
A pesar de todo, lo más difícil es no escribir, quedarme mirando fijamente hacia la ventana como solía hacerlo cuando era pequeña y estaba en mi aula de clase, lo más duro es no llegar, aunque sea tarde, a la hoja, al archivo abierto de word, a las notas del celular. Duele estar siempre ahí, para alguien que la mayor parte del tiempo no sabe que estás ahí, no sabe muy bien quién eres y de qué se trata todo esto, pero tú das todo por igual amor, paciencia, momentos y por la madrugada, después de no ser vista, después de no recibir una sola palabra, dejar una hoja llena, tratar de escribirle encima árboles, sueños o lunas. Hay días que no queda de otra y hay que escribir desde el armario, entre abrigos en desuso, colchas que ya no saben cuántos cuerpos arroparon los últimos años, zapatos que llevan por nombre polvo de estrellas y nada y que alguna vez sirvieron para inventar un baile o una caminata, es extraño escribir desde ese lugar con la luz de una vieja computadora como compañía, esconderse de la lluvia y de la realidad, porque allá afuera en ese instante era todo ruido, destrucción y agotamiento, había que esperar la calma como una noche extensa y sin roturas.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario