Gracias al amor por el pan, a mis ojos por los paisajes, al corazón por el camino. Dos veces han venido pequeñas aves a buscarme, una mientras te miraba en el comedor, la otra cuando estaba lejos y pensaba en ti, el ave voló y quise guardarte en mis poemas. Hoy vi tu rostro y amé tu sombra junto a la mía. Un poco de luz sobre el muro dibuja la felicidad.
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