Salir por la puerta de la realidad, desaparecer ante la multitud de cosas aturdidas, salir por la piel húmeda de un cuadro, salir con la certeza del perro cazador, pero siempre esos ojos me detienen, me arrastran a la oscuridad sin palabras, esos ojos que son lo único que comprendo y que leo más allá de unas pobres pupilas, esos a los que les he dicho que son la música, las partituras, las notas de mi mundo.
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